Al descolgar el teléfono, escuchó cómo alguien decía al otro lado:
- Se me ha olvidado el sonido de tu voz.
Ambos colgaron.
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domingo, 26 de julio de 2015
Forget me not
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Microcuento,
nostalgia,
palabras,
sentimientos
lunes, 15 de junio de 2015
Apuestas
Aposté por ti sin dudarlo y lo perdí todo con la certeza de quien ama en vano.
domingo, 14 de junio de 2015
Träume
Le pintó un futuro de colores, y tuvo que teñirlo todo de negro para poder olvidarle.
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Microcuento,
pérdida,
recuerdos,
sentimientos
viernes, 22 de mayo de 2015
Caos de sentimientos
Últimamente todo se me va de las manos.
Me paso el día enredada en mis pensamientos, y solo a ratos soy consciente de que se me escapa el tiempo entre los dedos. Una hora. Una tarde. Un día. Una semana. Me distraigo con nada y por todo, y se me amontonan las cosas pendientes en mi lista de tareas. Cierro los ojos e intento convencerme a mí misma de que todo va a ir bien, pero no lo consigo. Siento que soy dos personas a la vez que luchan por tener razón. Puedes hacerlo. No sirves para nada. Sigue intentándolo. Desiste.
No sé quién va ganando.
domingo, 25 de enero de 2015
Él
Ella me dijo una vez que pensar en el pasado era tan absurdo como inevitable.
Ahora cualquier canción triste me pone de buen humor, porque la nostalgia me recuerda a ella, y miro las fotos antiguas para sentir de nuevo. Prefiero quedarme en el fondo de este pozo que intentar salir, sí, y sé que es una estupidez. Pero también sé que los días sin ella serán solo una recopilación de nubes y café, una rutina que no me servirá para llegar a ninguna parte. No sé cómo seguir, de hecho no sé si quiero seguir, pero no quiero dejar de intentarlo. Todo me recuerda a ella y es tan absurdo que solo quiero cerrar los ojos y no abrirlos. Cuando se marchó no asimilé lo que estaba pasando. Pasaron los días y no reaccionaba. Luego vinieron unos amigos a darme un baño de realidad, a intentar despejar mi mente. No lo consiguieron, pero me hicieron darme cuenta de que la compasión daña más que la indiferencia. Activé el modo automático de mi cerebro, y desde entonces vivo sin darme cuenta. Me deshago un poco cada día, noto como sus recuerdos se toman su tiempo para ir abandonando mi mente, y no quiero seguir encerrado en su recuerdo pero no veo nada más allá. Me debato entre llamarla para intentar retomar el contacto y seguir viviendo cada día como si me doliese. Pero no tengo nada que decirle. Y ella a mí tampoco.
Cuando era pequeño, dibujaba un garabato cualquiera y, después, iba añadiendo líneas. Mientras hubiese una forma de ampliarlo, dibujaba. Miraba por todos lados para encontrar un trazo que sobresaliera para estirarlo y seguir creando. Hasta que no podía más.
No sé quién de nosotros es el lápiz y quién el niño, pero sé que hay un trazo escondido en alguna parte del dibujo. Y eso es lo que más me preocupa. Que ninguno lo encontraremos.
Cuando era pequeño, dibujaba un garabato cualquiera y, después, iba añadiendo líneas. Mientras hubiese una forma de ampliarlo, dibujaba. Miraba por todos lados para encontrar un trazo que sobresaliera para estirarlo y seguir creando. Hasta que no podía más.
No sé quién de nosotros es el lápiz y quién el niño, pero sé que hay un trazo escondido en alguna parte del dibujo. Y eso es lo que más me preocupa. Que ninguno lo encontraremos.
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