jueves, 15 de marzo de 2012

Huellas

La vida nos da golpes para enseñarnos que hay que levantarse.
Hay veces que nuestros amigos están ahí para servirnos de apoyo a la hora de ponernos en pie, sin embargo en otras ocasiones las personas que habían ofrecido su mano resultan ser hologramas. De estas veces que mientras sueñas imaginas que vas cayendo, y al llegar al suelo te despiertas por la sensación de vértigo. Intentas aferrarte a su mano, esa mano que prometió estar "para lo que quieras", y atrapas aire.
Al final acabas reflexionando sobre el porqué de esa situación, cómo has llegado a estar rodeada de personas que son tan falsas que no se reconocerían al mirarse en el espejo. Y descubres que el problema reside en que tú, en lugar de ignorar a esos "amigos" la segunda vez que te tratan de una manera que no mereces, les pones la otra mejilla. Y otra vez. Y otra. Y luego llegan los cardenales. Pero cuando te pide un favor lo haces. Y cuando te pregunta le respondes. Y te preguntas a ti misma "¿por qué le cojes el teléfono sabiendo que te va a pedir una ayuda que no devolverá sin intereses?".
Hasta que te canses de confiar, de esperar un consejo, de ayudar. Hasta que aprendas que en la vida los amigos de verdad no sólo te piden favores, también te aconsejan. Y te escuchan incondicionalmente, sin esperar nada a cambio. Amigos como esos hay pocos, pero los que encontramos nos acompañan siempre. Y su recuerdo no se olvida, por mucho tiempo que pase.
Todo en la vida deja huella, unas cosas más que otras.

martes, 10 de enero de 2012

viernes, 2 de diciembre de 2011

Reflexiones de una estudiante de 2º de Bachillerato con "demaisado tiempo libre"

La vida da muchas vueltas. Al igual que en las series de televisión en las que los personajes hacen mil y una cosas para escapar de situaciones complicadas en la vida real la gente cuenta mil y una mentiras para dar la imagen exterior de lo que por dentro no son ni de lejos. Palabras envenenadas que hacen más daño a quien lo dice que a cualquier posible oyente, ya que crean una imagen distorsionada de la persona que luego no puede ser matenida más que con mentiras.



Paseamos por la calle y vemos las caras de personas que llevan una vida tan ocupada que no pueden hablar con sus amigos más que en el trayecto desde el restaurante a la oficina, si es que salen a comer fuera. Vemos a otros que van tan serios que nunca imaginaríamos lo divertidos que son con sus hijos.



En todos lados hay gente que se preocupa por su familia y amistades, aunque sólo unos pocos participan activamente en la conservación de estos vínculos. Lo difícil es saber distinguir a los que lo hacen de los que fingen hacerlo, ya que muchas veces tus amigos te sonríen y te escuchan pero no te dan luego consejos útiles, simplemente te cuentan algo para cambiar de tema, para centrarse de nuevo en ellos y en la resolución de sus conflictos. Eso no es un amigo de verdad. Esos son los amigos que mienten más que hablan. Puede parecer no intencionado, pero no es así. Quizás simplemente dan prioridad a sus problemas antes que a los tuyos, cosa que todos sabemos que es propio de los amigos.



Nadie miente sin quererlo, aunque quizás me equivoque.

martes, 1 de diciembre de 2009

lunes, 23 de noviembre de 2009

Vivir en sociedad...?

Hace unos días escuché que a una familia de etina gitana van a quitarle la custodia de su hijo, dado a que éste padece obesidad.
Al parecer, al Ministerio de Sanidad no le parece adecuada la alimentación que lleva, ni que sus padres no hagan nada para remediarlo.
Y digo yo...¿y tantas niñas que padecen anorexia?...Tantas niñas que comen poquísimo y luego se fuerzan a vomitarlo...¿esas no tienen problemas alimenticios? ¿Pueden hacer algo sus padres para remediarlo? Entonces...¿por qué le quitan la custodia a los padres del chico obeso y no a los de las niñas anoréxicas?
Toda la culpa la tiene la sociedad en la que vivimos, siempre llena de prejuicios, en la que lo que "vende" es un cuerpo delgado, una mente absurda...una persona "perfecta".

martes, 27 de octubre de 2009